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Apareció Benjamín, el niño de 6 años que había desaparecido en San Juan – LA NACION


El menor fue encontrado tras un rastrillaje intenso de 24 horas Crédito: Twitter

Unas 24 horas después de la desaparición de Benjamín Sánchez, el pequeño de 6 años que se perdió en la zona de La Laja, departamento de Albardón, provincia de San Juan, cuando se encontraba con su madre y sus hermanos, se conoció una buena noticia: el niño fue encontrado con vida.

El niño había puesto en su búsqueda a unas 300 personas, entre civiles y policías. La preocupación era grande entre los rastreadores, ya que la zona donde el menor se había perdido era inhóspita, ya que se trata de un área de lomas, montañas, piedras y espinas.

El pequeño fue avistado desde un helicóptero, y se hallaba a 4 kilómetros al este de donde habían realizado el primer rastrillaje. En declaraciones al medio local San Juan 8, el Comisario Mayor Raúl Córdoba, dijo que Benjamín estaba sentado y consciente cuando lo encontraron. El médico del operativo lo revisó y dijo que el niño se encontraba deshidratado.

El pequeño fue trasladado de inmediato y en helicóptero al Servicio de Urgencias del hospital Guillermo Rawson, donde va a ser tratado por la deshidratación y quedará internado para realizarle diversos estudios. Allí también será abordado por un equipo de psicólogos.

El menor fue encontrado esta tarde, cerca de las 16, luego de que se direccionara la búsqueda hacia zonas que aún no habían sido rastrilladas.


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El Servicio Psicológico a Mujeres Víctimas de Violencia de Género de Córdoba, Premio Meridiana 2019 – Córdoba Buenas Noticias

El Servicio Psicológico a Mujeres Víctimas de Violencia de Género de Córdoba, Premio Meridiana 2019

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Elena Páez. El personal del Servicio gratuito de Acompañamiento Psicológico a Mujeres Víctimas de Violencia de Género (SAPM) de la ciudad de Córdoba, ofrecido por la Delegación cordobesa del Colegio Oficial de Psicología (COP) de Andalucía Occidental y que en los últimos cuatro años ha atendido a 275 personas, ha sido galardonado esta mañana con uno de los Premios Meridiana 2019, que otorga la Junta de Andalucía para reconocer la trayectoria de personas, colectivos y entidades en la defensa de la igualdad de género.

La coordinadora del SAPM, Rosa María César, y el presidente de la Delegación de Córdoba del COP Andalucía Occidental, Antonio Agraz, han recibido el galardón en el acto celebrado esta mañana en el Palacio de San Telmo, sede del Gobierno de la Junta en Sevilla. El acto también ha contado con la presencia del decano del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, José Tenorio, y ha estado presidido por el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno,  acompañado de la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, y la directora del Instituto Andaluz de la Mujer, Mercedes Sánchez-Vico.

El SAPM, servicio pionero en España fruto de la colaboración de la Delegación de Córdoba del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental y de la Delegación de Mujer e Igualdad del Ayuntamiento de la capital cordobesa, ha recibido el Premio Meridiana 2019 en la modalidad ‘Iniciativas contra la Violencia de Género’.

“Este programa se centra en atender de forma inmediata el estado emocional de las mujeres en el momento del acompañamiento desde que llegan a interponer la denuncia ante la Policía Local de Córdoba, y apoyarlas en el relato de los hechos para tomar conciencia tanto de lo acontecido como del proceso que se avecina desde un punto de vista psicológico, así como crear un clima de confianza y resolver posibles conflictos que puedan surgir durante la intervención en crisis y apoyar al cuerpo de policía en la recogida de la información de la denunciante”, señala el presidente de la Delegación de Córdoba del COP Andalucía Occidental.

El decano del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, José Tenorio, destaca que “el Premio Meridiana 2019 reconoce la gran y crucial labor de los compañeros y compañeras de nuestra Delegación de Córdoba para cubrir un servicio referente y pionero en España, que pone en valor el papel de la Psicología en la atención a mujeres víctimas de violencia de género y con el que pretendemos aunar esfuerzos para contribuir a erradicar esta lacra social”.

275 mujeres atendidas desde 2014, la mayoría por violencia física en presencia de sus hijos/as

Durante los cuatro años que lleva en marcha el SAPM, los psicólogos y psicólogas han atendido a 275 mujeres que han sufrido violencia de género. En el 71 por ciento de las situaciones esta violencia ha sido física y el 73 por ciento de los casos en los que la mujer tiene hijos/as, estos/as estaban presentes en el momento de la agresión.

Para desarrollar esta labor, el SAPM del COP Andalucía Occidental cuenta un equipo de 9 psicólogas y psicólogos intervinientes y una psicóloga coordinadora técnica y con un teléfono de emergencias con servicio 24 horas al que llaman  los  agentes  de  la  Policía  Local de  Córdoba cuando  una  mujer acude a la comisaría a interponer una denuncia por violencia  de  género. Tras la aceptación de la víctima de recibir este servicio, en un plazo inferior a una hora, el profesional de la Psicología acude a las dependencias policiales para llevar a cabo un acompañamiento especializado, rápido y efectivo.

Para   ejecutar este  servicio,  es  fundamental  la  colaboración  entre  el  Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental – Delegación  de  Córdoba  y  la  Policía  Local,  con  objeto  de  regular  el  flujo  de  personas  a atender  con  cargo  a  este  servicio,  gratuito  para  las  mujeres y financiado conjuntamente por  el la corporación colegial y el Ayuntamiento de Córdoba.

La Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, a través del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), dio a conocer el pasado viernes el fallo del jurado de la 22ª edición de los Premios Meridiana y por el que ha concedido 11 galardones en siete modalidades y el reconocimiento ‘Carmen Olmedo

Constelaciones familiares: una moda polémica – La Voz del Interior

Patricia Zabala es una abogada que abandonó el mármol de los pasillos de los tribunales cordobeses para dedicarse de lleno a las constelaciones familiares, un tipo de “psicoterapia” creada por el alemán Bert Hellinger, filósofo, teólogo y pedagogo nacido en 1925.

Patricia dejó el Palacio de Justicia para ser parte de una nueva movida que en Argentina cuenta con más de 500 consteladores o facilitadores, tal el nombre con el que se los conoce. En Córdoba hay sólo 11 personas que pueden realizar constelaciones familiares, según el Centro Latinoamericano de Constelaciones Familiares, la entidad que los agrupa en esta parte del mundo.

Este tipo de terapia alternativa se lleva a cabo todos los fines de semana en numerosos puntos de la provincia; incluso hay retiros en las Sierras para realizar formaciones, talleres y seminarios.

La práctica, que muchos engloban dentro del fenómeno new age, experimentó un fuerte auge en los últimos años, hasta el punto de preocupar a los colegios de psicólogos por las consecuencias que puede tener entre las personas que la eligen para intentar resolver sus conflictos personales.

En España, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar considera a las constelaciones una seudociencia o seudoterapia. Esa es la posición más común que adoptan las autoridades sanitarias de diversas partes del mundo, aunque existen excepciones llamativas, como el caso de Brasil.

Nuestro vecino país habilitó en 2018 la posibilidad de que los hospitales públicos ofrezcan constelaciones familiares, junto con un criticado menú de seudociencias que incluyó hasta la hipnosis, para “promover el bienestar de la población y reducir el estrés y la ansiedad”, según informó en su momento el Ministerio de Salud brasileño.

¿Qué son las constelaciones familiares? ¿Por qué tantas personas las buscan para superar problemas personales? ¿Son la nueva moda que viene a reemplazar la visita al parapsicólogo y a prácticas como las cartas del tarot?

Para entender el fenómeno, me sumé a las miles de personas que ya constelaron en Córdoba en los últimos años.

Cómo es constelar

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Conocí a Patricia a través de una compañera de trabajo, quien me pasó su contacto como “Patri Reiki”. En ese momento, mi viaje al mundo de las constelaciones estaba a sólo un mensaje de comenzar.

Arreglamos un encuentro y fui a su consultorio. La música ambiental salía de un celular, que fue puesto de forma horizontal sobre una cómoda. Patricia habla suave, con dulzura; mira a los ojos incluso cuando no se la está mirando, y guía la meditación para que su cliente encuentre el problema por el que llegó hasta su consultorio.

La constelación consiste en entender las estructuras familiares que marcaron patrones en nuestra conducta y que terminarían afectando nuestra vida diaria. A través de dinámicas grupales o individuales, el constelador trata de entender esos roles familiares y ordenarlos para poder producir un cambio en la vida de la persona que va buscando ayuda.

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En la constelación, cuando se la hace en grupos, se ve a otras personas actuar las conductas de diversos miembros de la familia. Quien está constelando es un testigo externo de esa situación, que ve cómo reaccionan y responden quienes se meten en el rol de sus familiares. Casi como si fuera una obra de teatro de su propia vida. La intención es que, de esa manera, vaya comprendiendo su problemática, entendiendo su lugar y encontrando una respuesta.

“La terapia trabaja con la psiquis, y las constelaciones, con el alma”, me explica Patricia antes de comenzar a realizar la constelación.

Inhalo y exhalo; las células receptoras del olfato captan un vaho pesado avainillado. Aun así, mantengo los ojos cerrados y pienso en qué problema personal elegiré para constelar.

Mirada crítica

A la Federación de Psicólogos de la República Argentina, la práctica de las constelaciones familiares no le merece confianza. Emitió una declaración en la que afirma que esta práctica “actualmente no se encuentra incluida dentro de un marco teórico que haya sido validado científicamente”. Es decir, forma parte del amplio y diverso mundo de las seudociencias.

La entidad agrega que los llamados consteladores “no adoptan en su totalidad el corpus de una teoría psicológica reconocida y vigente” y que “como práctica, no puede considerarse incluida dentro de una teoría o campo de la psicología (clínico, jurídico, social, comunitario, laboral ni educacional)” .

El principal problema o desafío para este nuevo tipo de terapia alternativa es que todos pueden constelar y todos pueden formarse, a través de cursos que no llevan tanto tiempo como una carrera tradicional, para ser consteladores, y ese resulta ser uno de los riesgos que plantean muchos psicólogos.

De hecho, para el constelador Alejandro Reyes, quien además es psicólogo, las constelaciones “no reemplazan a la terapia psicológica que el paciente necesite o elija”. Opina que, aunque las constelaciones familiares parezcan una especie de “terapia de impacto”, en la que en dos horas se lograría resolver los conflictos de toda la vida, la verdad es que no son un tratamiento alternativo.

Para Pablo Salum, de la red Librementes y conocido por colaborar con víctimas y familiares de organizaciones coercitivas, a veces denominadas “sectas”, las constelaciones son “seudoprácticas que no tienen un fundamento científico” y que incluso “pueden llevar a la persona al suicidio”.

“Me ha consultado gente a la que le han sacado sus casas, sus propiedades. Hay consultorios clandestinos que captan a personas vulnerables con la promesa de que en dos días van a solucionar sus problemas. Ofrecen soluciones mágicas”, opina Salum.

Agrega que, en esta práctica, hay facilitadores deshonestos que utilizan técnicas de grupos new age en las que hacen que las personas cuenten secretos y después las extorsionan.

Otro dato que aporta Salum desde la red Librementes es que estas prácticas son en su mayoría brindadas por psicólogos con matrícula, lo cual tiene “un doble agravante”, ya que son profesionales de la salud que saben que lo que hacen no está bien.

El mecanismo individual

En mi caso, decido plantear un problema vincular que tiene que ver con el lugar donde vivo. Porque las constelaciones funcionan así: debe haber un conflicto, “algo que esté desordenado” en la vida de las personas, y a través de este tipo de terapia alternativa se puede acomodar aquello que se salió de su lugar.

Enfrente de mí hay un tablero de ajedrez de madera, con casilleros rojos y negros. Al costado, en una bolsa plástica transparente, una infinidad de piezas de distintos materiales y de distintos sets.

Guiada por Patricia, elijo un peón negro de madera para que represente a mi hermana más chica, una torre de colores para mi hermano y una torre blanca algo chueca para mí. A mis padres, obviamente, les concedo el lugar de rey y de reina.

Los acomodo donde quiero; el lugar en donde van a estar ubicadas las piezas tiene, por supuesto, su significado. Pienso en lo racional que es el ajedrez y lo raro que resulta usarlo para esta práctica. Me acuerdo de Erving Goffman, el sociólogo canadiense que estudiaba la interacción en los pequeños grupos de personas; pienso en mis años dedicados a la terapia, al yoga. El olor a vainilla que flota en el consultorio me devuelve al tablero.

Patricia se formó durante dos años para ser consteladora. Me explica que “no todos están listos para constelar en todo momento” y que ella se fija realmente en cada caso antes de trabajar con alguien. Ha tenido pacientes de solamente 6 años que llegan acompañados por sus padres. Desde los 16, se entiende que las personas ya pueden trabajar sus conflictos solas, sin ser acompañadas.

El trabajo de revisar el problema que cada uno plantea, acomodar las piezas de ajedrez, meditar y volver a llevar las piezas a un lado y a otro para intentar encontrar la solución dura una hora y media. En teoría, se sale de ese cuartito con una respuesta y el desorden pasa a ser orden. La constelación funcionaría como una Marie Kondo para el alma.

Muevo mi pieza en el tablero y voy sumando personas que forman parte de mi vida. A medida que avanzo en movimientos, es como si se fuera terminando el juego. Hasta que más o menos se le logre cantar jaque al problema.

El mecanismo grupal

Patricia realiza constelaciones individuales y grupales. Estas últimas suelen ser las más conocidas: a través de roles, las personas ven sus problemas interpretados por desconocidos.

Julieta Centeno, una cordobesa que fue a constelar grupalmente, cuenta que las terapias grupales son “como ver una película de tu vida”. “Ves y escuchás algo que todo el mundo te aconsejó, pero no hiciste caso. Es como que necesitás verlo desde alguien externo”, dice.

“Una mujer tuvo incluso los síntomas del personaje familiar que protagonizaba. Es ‘groso’: te puede pasar que vayas al grupo y no puedas constelar por las emociones que te produce”, agrega.

Julieta dice que las constelaciones le permitieron sacar hacia afuera sus problemas en poco tiempo, a diferencia de lo que suele suceder en terapias tradicionales.

Candelaria Blanco, otra “clienta” cordobesa que hizo constelaciones grupales, contó que antes había hecho otro tipo de terapia tradicional, pero que “las constelaciones, por su forma y por la participación de más personas, fueron algo nuevo”.

“Tuve una experiencia súper sanadora y de autoconocimiento que le recomendaría a todos. Yo fui confiada, aunque creo que la experiencia y la vivencia es única. No me parece que haya que ‘creer’ para que funcione mejor. Sí hay que estar dispuesto a trabajarse a uno mismo para sanar”, sostiene.

Tiempos de soluciones ya

Tanto Zabala como Reyes afirman que las constelaciones familiares son una práctica que lleva casi una década en expansión, y reconocen que los últimos años notan una explosión en relación con la temática.

“Creo que las constelaciones permiten que las personas saquen rápidamente sus cosas a la luz. Es una dinámica que tiene un efecto de eficiencia que llega con rapidez”, explica Reyes.

Zabala coincide y agrega que en su caso la herramienta, además de rápida, es segura, “porque el individuo tiene privacidad para contar su historia”.

“El fenómeno hoy explota en gente de entre 25 y 40 años porque la juventud es más abierta”, describe Zabala.

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El texto original de este artículo fue publicado el 9/03/2019 en nuestra edición impresa.

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Fuerte crítica del Colegio de Psicólogos de Córdoba – La Voz del Interior

Los colegios de Psicólogos de diferentes partes del mundo suelen estar entre los principales adversarios de todo tipo de prácticas esotéricas o del mundo de las seudociencias.

En el caso del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba, este señala que la población debe conocer que las constelaciones familiares “no están validadas científicamente”.

Los directivos explican que las personas no deben confundirse y pensar que se trata de un tipo de psicoterapia.

Esto último porque en las constelaciones, dice el Colegio, “no hay objetivos ni metas clínicas de tratamiento psíquico, no hay demanda de psicoterapia”, ni los llamados consteladores tienen un título profesional habilitante.

Agregan que las constelaciones familiares “no utilizan procedimientos científicos válidos, no incluyen devolución ni interpretación a los participantes ni pueden ofrecer algún tipo de resultados comprobables”.

Por último, alertan sobre que esta práctica no está sujeta al secreto profesional ni a control deontológico, posee un marco teórico inconsistente, escaso y ambiguo, además de carecer de un sostenido vínculo terapéutico.

Diego Tachella, secretario de prensa de la comisión directiva del Colegio de Psicólogos, recordó que, por el código de ética de la profesión, los psicólogos “no aplicarán ni indicarán técnicas psicológicas que no sean avaladas en ámbitos científicos, académicos o profesionales reconocidos en la República Argentina”.

“Entendemos –señaló Tachella– que en Córdoba pueden existir casos de colegas matriculados que practican esta modalidad de intervención, o variantes de ella. Por eso advertimos que estas prácticas no se encuentran autorizadas porque no tienen base científica”.

Agregó que el Colegio asiste “a los matriculados que tienen inquietudes por estas modalidades orientando el ejercicio siempre en el marco de la ciencia y de la legalidad”, y anticipó que se trabaja para que “esta clase de prácticas, y todas aquellas que no tengan base científica, sean erradicadas del ejercicio profesional”.

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Desde el Colegio aprovecharon la oportunidad para recordar que toda práctica de la psicología en Córdoba debe estar avalada por el título universitario del profesional y por la matriculación correspondiente.

Señalaron también que, para el Ministerio de Educación de la Nación, las leyes de ejercicio profesional se fundamentan en modelos teóricos que siempre están “validados científicamente”.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 9/03/2019 en nuestra edición impresa.

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Interior paraliza un experimento de estimulación eléctrica cerebral con presos violentos – EL PAIS

El Ministerio del Interior ha “paralizado cautelarmente” una investigación científica que, desde 2016, ha aplicado una estimulación eléctrica cerebral a 41 presos violentos, 15 de ellos homicidas, para estudiar su agresividad, según ha confirmado a EL PAÍS un portavoz de Instituciones Penitenciarias. El experimento, realizado en las cárceles de Huelva y Córdoba, consiste en suministrar una leve corriente de 1,5 miliamperios en la frente de los reclusos y evaluar antes y después sentimientos como la hostilidad y la rabia.

Raquel Martín, una psicóloga de 25 años, lleva desde 2016 encontrándose en estas prisiones españolas con hombres condenados por asesinato y robos con violencia. Primero, la investigadora se interesa por los delitos por los que están en la cárcel y realiza un cuestionario de 40 puntos. Los reclusos deben responder si son falsas o verdaderas afirmaciones como “Si se me provoca lo suficiente, puedo golpear a otra persona” o “Algunas veces me siento como un barril de pólvora a punto de estallar”.

Después, Martín coloca electrodos en el cráneo de los reclusos y, durante media hora, procede a la llamada estimulación transcraneal con corriente directa, con el objetivo de activar su corteza prefrontal, un área del cerebro potencialmente relacionada con la agresividad. Son tres sesiones durante tres días. Al terminar, vuelve a hacer las mismas 40 preguntas.

Imágenes del estudio realizado en las prisiones de Huelva y Córdoba.
Imágenes del estudio realizado en las prisiones de Huelva y Córdoba.

“Antes de la estimulación eléctrica, los presos suelen responder de manera muy violenta. Dicen que si se la hacen, se la pagan. Después de las tres sesiones, se sienten relajados y muchos dicen notar una especie de paz interior”, explica Martín. La investigación es su tesis doctoral. Los primeros resultados se publicaron en enero en la revista especializada Neuroscience y fueron divulgados ayer en la revista británica New Scientist. Esta tarde, Instituciones Penitenciarias ha paralizado la segunda fase hasta recibir un informe solicitado a la subdirección general de Sanidad Penitenciaria. El permiso para realizar el estudio se concedió con el PP en el poder, subrayan las fuentes de Interior.

El estudio está coordinado por los psicólogos Andrés Molero, de la Universidad de Huelva, y Guadalupe Nathzidy Rivera, de la Universidad Autónoma de Baja California, en México. Molero muestra su sorpresa ante la paralización cautelar, ya que la segunda fase ya había sido aprobada por las autoridades penitenciarias el 22 de enero de 2019 y se iba a empezar a llevar a cabo este mismo mes en la cárcel de Huelva.

La psicóloga Raquel Martín.
La psicóloga Raquel Martín.

“La estimulación eléctrica tiene un potencial de uso muy alto”, explica el psicólogo. Sus resultados muestran caídas de hasta un 37% en sentimientos como la agresividad física. Los presos se apuntaron al experimento de manera voluntaria y no registraron efectos adversos relevantes. Un grupo de control, que fue sometido a un paripé de estimulación eléctrica, no mostró una reducción de la agresividad.

“La estimulación transcraneal con corriente directa es una técnica no invasiva, portátil, barata y sencilla. Si hay evidencia científica de que funciona, sería cuestión de regular su uso”, defiende Molero. Estudios recientes han mostrado su potencial como tratamiento de trastornos como la ansiedad y la depresión.

El neurocientífico alemán Michael Nitsche también ha participado en los trabajos en las cárceles españolas. “En mi opinión, el resultado más interesante de este estudio es que sugiere una contribución del control prefrontal en, al menos, la agresividad subjetiva, por lo que mejora nuestra comprensión básica de los mecanismos de percepción de la agresión y, quizá, también del control neuronal del comportamiento agresivo”, apunta el científico, del Centro de Investigación Leibniz, en Dortmund. “Futuros estudios dirán si esta percepción de una disminución de la agresividad se corresponde con una reducción real de la conducta agresiva”, advierte. En España, de momento, estas investigaciones están pendientes de la decisión de Instituciones Penitenciarias.

Ofrecen becas para residencias de Salud Mental – La Voz del Interior

El Ministerio de Salud de Córdoba incluye, en el próximo llamado a selección de residentes de salud, 27 becas para profesionales recientemente egresados que quieran capacitarse en el ámbito de la salud mental.

Se trata del octavo llamado consecutivo para la Residencia Interdisciplinaria de Salud Mental (Risam) y el séptimo para la Residencia Interdisciplinaria de Salud Mental Infanto juvenil (Risamij).

La convocatoria incluye a psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros y médicos (psiquiatría), a los que se agregan psicopedagogos y psicomotricistas en la Risamij.

Los profesionales residentes de la Risam –siguiendo los lineamientos de la Ley Provincial de Protección de la Salud Mental 9.848 y la Ley Nacional de Salud Mental 26.657–, se capacitarán en hospitales generales de capital e interior provincial: Córdoba, Río Cuarto, San Francisco, Bell Ville, Punilla, Villa María y Villa Dolores. 

En esas sedes rotarán, en 4 años, por los distintos niveles de la red asistencial de Salud Mental, haciendo especial énfasis en el nivel comunitario y en los dispositivos alternativos a la tradicional oferta manicomial.

En la Risamij, experiencia única en el país, los residentes se capacitarán en la prevención y asistencia de las problemáticas de salud mental que afectan a niñas, niños y adolescentes, priorizadas en ambas leyes de Salud Mental.

Risam y Risamij dependen de la Dirección General de Capacitación y Formación en Salud y de la nueva Secretaría de Salud Mental, autoridad encargada de la implementación del Plan Provincial de Salud Mental.

La capacitación en terreno de profesionales, en el marco del enfoque de derechos, en forma interdisciplinaria y con énfasis en la prevención y el abordaje comunitario, es un pilar fundamental en las políticas de transformación que plantean las leyes de Salud Mental.

La preinscripción comienza el 1º de marzo de 2019.

Informes en la Secretaría de Salud Mental, al teléfono (0351) 434-1511. E-mail: capacitacionydocencia@cba.gov.ar

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Asumieron nuevas autoridades en el Colegio de Psicólogos de Córdoba – Cba24n

Este sábado se realizó la asunción de las nuevas autoridades electas del colegio que defiende los profesionales de la Psicología.

Nuevas autoridades asumieron en el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba este sábado 23 de febrero.

El acto de asunción se realizó a partir de las 11 en la sede del Colegio, ubicado en la calle Ovidio Lagos 163, barrio General Paz.

El licenciado Diego Ariel Zapata es el nuevo presidente de la institución y está acompañado por la licenciada Hebe Silvina Rigotti como secretaria general.

Las nuevas autoridades resultaron electas el pasado 15 de diciembre de 2018 bajo la lista “Psi Que Vamos”.

La lista completa de autoridades

Presidente

ZAPATA, Diego Ariel (M.P. 5434)

Secretaria General

RIGOTTI, Hebe Silvina (M.P. 1085)

Tesorería

ORTIZ, María Fernanda (M.P. 709)

Secretaría Gremial

VERCELLONE, Alejandra Silvia (M.P. 2515)

Secretaría Científica

SORIA, Andrea María (M.P. 2193)

Secretaría de obra social

GUERRA, Carlos César (M.P. 4066)

Secretarío de Prensa

TACHELLA PRADO, Diego Hernán (M.P. 3257)

Secretarío del Interior

BARTOLACCI, Marcos Leandro (M.P. 6629)

Secretaría de Acción Social

SERENA, Florencia (M.P. 7236).

Columnas del Autor

Editor

Residencias: otra cara de la precarización en Córdoba – La Izquierda Diario

Es un día de mucho calor en Córdoba, pero los techos altos del Hospital Nacional de Clínicas mantienen un ambiente fresco. El Servicio de Psicopatología, un nombre bastante anticuado, está en un entrepiso y acá la temperatura aumenta. En la sala donde nos reciben Sebastián y Lucía no hay aire acondicionado, pero sí un dispenser de agua fría y caliente. “Lo alquilamos nosotros, no tenemos heladera ni cocina acá”, dicen. El servicio cuenta con varios consultorios diminutos: solo uno tiene ventana.

Ambos están cursando la residencia en Psiquiatría, que dura cuatro años. El HNC es el único centro formador de Córdoba cuyo plan de estudios en esta especialización está acreditado por la CONEAU y por lo tanto emite matrícula. Por año, sólo acepta un residente. Los demás se forman en clínicas privada o hacen posgrados, pero tienen que rendir otro examen para obtener un certificado. “Se hace mucho más difícil ejercer en otra provincia o en el exterior”, comenta Lucía.



Uno de los consultorios del Servicio de Psicopatología del HNC


Uno de los consultorios del Servicio de Psicopatología del HNC

El objetivo de la residencia es adquirir experiencia práctica en la especialidad elegida, además de profundizar conocimientos teóricos. La realidad es que los y las residentes son quienes sostienen la atención médica en la salud pública. “Acá por lo menos tenemos cargos docentes y cobramos mejor que los residentes en hospitales provinciales o clínicas privadas”, explican. Las profesionales del servicio que están contratadas están mucho peor: cobran un sueldo de $ 10.000 o $ 65 por paciente, cuando el mínimo ético que fija el Colegio de Psicólogos es de $ 500 por sesión.

Pero aguantar la residencia también es como “pagar derecho de piso” en la profesión. Sebastián enumera los malos tratos que reciben por parte de quienes deberían estar a cargo de su formación y del encargado del servicio. “Tuvimos muchos problemas con una instructora; nos gritaba, hablaba mal de nosotros, nos llamaba a cualquier hora, nos sacó medicación que estaba destinada a pacientes sin recursos. Una vez nos ‘retó’ porque tiramos medicación vencida, dijo que se puede usar hasta tres años después de la fecha de caducidad. Ni siquiera sabemos qué cargo tiene acá, no sale nombrada en ninguna resolución de la Facultad de Ciencias Médicas. El encargado del servicio tampoco aparece en ninguna nómina de personal; es una irregularidad total”.

Los residentes presentaron varias notas en la Defensoría de la Comunidad Universitaria y en la Facultad de Ciencias Médicas para reclamar por la situación. En febrero de este año tuvieron una reunión con el Secretario de Graduados y no obtuvieron ninguna solución. Como represalia por las denuncias, el director del centro formador, Leandro Dionisio, no les quiso tomar el examen para pasar de año, que se rinde en junio. “Contratamos una escribana para el día del examen y me reprobaron. Impugné el examen y después de dos meses me lo dieron a favor y me tomaron un examen nuevo con un tribunal de 7 personas”, dice Sebastián.

El otro problema es el plan de estudios. “Yo elegí este centro formador por el plan de estudios, que es muy bueno”, dice Lucía. “Pero este semestre, ya cambiaron la metodología dos veces. Nos dan clases a todos juntos, aunque estamos en años distintos. Algunas materias las pasaron a módulos de solo dos horas, no vemos nada que no salga de un enfoque biologicista de la salud mental, no sabemos qué cargos o qué formación tienen las personas que nos dan clase. Ahora estamos teniendo evaluaciones mensuales que no sabemos qué validez tienen, no sabemos si estamos siendo evaluados día a día, no sabemos qué contenido nos van a evaluar”.

La irregularidad es constante. “Un residente tiene que estar bajo supervisión, no se puede hacer cargo de un paciente. Pero, salvo nuestro instructor, no tenemos a quién consultar, y él no viene todos los días”. También han reclamado en varias oportunidades que los obligan a hacer guardia clínica una vez por semana. “La residencia contempla una cierta cantidad de horas de guardia y se completan en el primer año, o sea que eso también va contra las normas. Además, hacemos consultorio solo una vez a la semana, si no tuviéramos la guardia podríamos hacer más”.

La salud pública en crisis

Tal vez lo más grave son las restricciones para admitir pacientes al servicio. “No se admiten personas con problemas de adicción, con alguna discapacidad, o que sufren violencia de género. Por un lado, está la cuestión egoísta de no poder tener una experiencia con esas problemáticas, pero además ¿qué le decimos a esa persona? Si viene una persona que no podemos admitir, le decimos que vaya por sus propios medios a otro lugar. Esa persona necesita ayuda y no se la podemos dar. Tampoco internamos a ningún paciente, hay que derivar a hospitales provinciales, que ya están saturados”. Esto es una gran contradicción si tenemos en cuenta que, desde que se sancionó la ley nacional de Salud Mental que el macrismo quiso barrer, los hospitales polivalentes deberían atender todo este tipo de cuestiones.

Lucía y Sebastián relacionan la situación que viven día a día con el vaciamiento cada vez mayor de la salud pública. “En Córdoba es muy fuerte la parte privada en la salud mental, hay tres clínicas muy grandes. De hecho, el PAMI tiene convenio de cobertura total con esas clínicas, en lugar de reforzar el servicio de Salud Mental acá, poner a más personas en planta permanente, mejorar las instalaciones”. También notan que, en los últimos meses, la afluencia de pacientes se incrementó por la crisis económica. Hay personas que perdieron el trabajo y la obra social, o que simplemente ya no pueden pagar una sesión en un lugar privado.

Un factor común atraviesa a todos los espacios de atención públicos: en estos días las trabajadoras del Polo Integral de la Mujer están denunciando salarios de miseria y precarización. Semanas atrás, personal de enfermería se movilizó en todo el país denunciando que quieren degradar los títulos de grado, a la par que las tareas que toman en los hospitales se han aumentado exponencialmente, producto del vuelco de pacientes del sector privado al público en el marco de la crisis. Al mismo tiempo, trabajadores de EPEC denuncian los tarifazos brutales que afectan a personas electrodependientes y al conjunto de la población trabajadora. Y así podemos seguir enumerando: la lucha del Hospital Posadas, las trabajadoras de Siam, o la lucha de las mujeres que denuncia toda forma de violencia hacia las mujeres en momentos en que el gobierno abandona a quienes atienden esta problemática. ¿No será momento de unirnos?

Delito sexual en la infancia: cuando el relato es clave – La Voz del Interior

Las palabras de Thelma Fardín relatando, con la voz entrecortada, el momento en el que su presunto abusador avanzaba sobre su cuerpo, sin miramientos ante su negativa ni ante su edad, conmueven hasta las lágrimas. Tanto como inquieta escucharla decir que durante nueve años “anuló” ese episodio para poder seguir adelante, un mecanismo de defensa frecuente para sobrellevar situaciones traumáticas.

Pero todo ese recuerdo silenciado se vuelve voz y cuerpo una vez que, radicada la denuncia –en este caso contra el actor Juan Darthés, y en la Justicia de Nicaragua, porque allí sitúa Fardín los hechos que denuncia–, la víctima y su relato pasan a ser el principal, y a veces único, elemento de prueba.

Adolescentes. Elenco de la serie y de la obra teatral “Patito Feo”. (El Trece)

¿Qué pasa cuando un delito se denuncia casi una década después? ¿Cómo se investiga? ¿Qué elementos de prueba se pueden encontrar? ¿Con qué herramientas cuenta Córdoba para abordar este tipo de investigaciones? ¿Es frecuente que pasen años entre el hecho y la denuncia?

“En Córdoba están la Unidad Judicial especializada en Delitos contra la Integridad Sexual y el Equipo Técnico de Intervención sobre Víctimas de Delitos contra la Integridad Sexual, mientras que en el interior provincial hay psicólogos especializados, pero no cuentan con tantos recursos como en la Capital”, explica Ingrid Vago, una de las dos fiscales que investigan delitos sexuales en Córdoba.

“Muchas veces, en casos complejos, desde el interior trasladan a las víctimas a la Unidad Judicial especializada para que sean abordadas con los médicos y los profesionales psicólogos especializados, que a su vez brindan colaboración con investigaciones del interior”, agrega.

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“Mientras la causa no esté prescripta, la investigación se puede hacer: pruebas físicas no podrán encontrarse, pero sí se pueden conseguir elementos de prueba suficientes para acreditar si el abuso existió. El discurso de la víctima, analizado profesionalmente por psicólogos forenses, nos va a permitir avanzar en la investigación”, describe la fiscal. Y sentencia: “Fácil no es, pero tampoco es imposible”.

En un contexto en el que el relato de la denunciante es el principal elemento de la investigación, la víctima –además de radicar la denuncia– deberá atravesar procesos de evaluación que no suceden cuando se denuncian otros tipos de delitos. “Los investigadores hacemos todo lo posible por acompañar y apoyar a la víctima, tenemos mecanismos previstos para resguardarla y no revictimizarla, los juicios son a puertas cerradas por eso, pero necesitamos su colaboración, necesitamos víctimas empoderadas para poder atravesar y enfrentar instancias que no son fáciles, porque en los delitos sexuales todas las etapas son muy duras”, describe Vago.

Actrices argentinas. El martes, el colectivo acompañó a Thelma Fardín para hacer su denuncia contra Juan Darthés. (Federico López Claro)

La denuncia años después no es regla ni excepción, simplemente sucede. “Las personas denuncian cuando pueden, tenemos casos de abusos intrafamiliares que se denuncian ante el primer indicio, y otros que son continuados durante toda la niñez de la persona hasta que en algún momento puede contarlo y denunciar”, detalla.

Al respecto, Laura Beltramino, coordinadora del Equipo Técnico de Intervención, aporta: “Las víctimas tienen un período de procesamiento de la situación para poder denunciar. Eso es absolutamente individual. Muchas de las víctimas pasan años hasta denunciar. Pero la psicología nos aporta elementos que determinan la marca psíquica que puede haber dejado el hecho traumático. La marca psíquica se puede pesquisar”.

“Hemos recibido, también, casos muy viejos, ya prescriptos, en los que le explicamos a quien denuncia que el proceso no va a prosperar. Pero hay víctimas que necesitan denunciar como parte de su sanación, de su terapia, como una instancia necesaria para cerrar esas heridas”, cuenta la fiscal.

En octubre se aprobó la reforma según la cual los delitos de abuso sexual durante la infancia dejan de considerarse de instancia privada y pasan a ser delitos públicos, es decir que no se necesita la autorización de los padres o tutores para iniciar una acción penal.

“Antes de la reforma podíamos actuar de oficio en situaciones puntuales, cuando hubiere intereses contrapuestos o cuando los acusados son familiares directos. Ahora es más amplio el margen de acción, pero esa modificación es muy reciente y todavía no se percibe un cambio en la modalidad de la denuncia”, aclara.

En La Noche de Mirtha. El actor se defendió de otra acusación. (La Nación)

Las pericias, la clave

Beltramino precisa que, en los casos de abuso y violaciones, generalmente las pruebas se limitan a la víctima y al victimario: “La mayoría de las veces no hay testigos ni otras pruebas”. “Desde la psicología muchas veces aportamos la principal prueba al fiscal”, añade.

Y completa: “Nuestro Código tiene un artículo que determina cómo tomar testimonio a una víctima de delito contra la integridad sexual si tiene de 16 años para abajo: en una cámara Gesell y sólo puede hacerlo un perito oficial del Poder Judicial. De 16 a 18 años, la fiscalía pide a los psicólogos una entrevista previa para ver si declara en cámara Gesell o en una fiscalía, como declaran los adultos mayores de 18”.

Y explica que hay dos instancias: el testimonio del hecho y los peritajes. “El testimonio es el relato del hecho. Usamos criterios básicos de credibilidad que se aplican sobre el relato obtenido, para cuando son menores. Pero no hay aún criterios desarrollados ni avalados por instancias científicas para aplicar esos criterios en adultos. El testimonio es para circunscribir el hecho: tiempo, modo, lugar, autor”.

El peritaje se aplica al psiquismo de la víctima: “Si hay indicadores psicológicos de abuso sexual, si hay en la víctima indicadores de fabulación o sugestionabilidad y, sobre todo, si hay daños psíquicos”, concluye Beltramino. 

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 13/12/2018 en nuestra edición impresa.

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